La temporada 2026 está siendo mucho más complicada de lo esperado para Aston Martin.
El AMR26 ha quedado relegado a la parte trasera de la parrilla, con problemas de competitividad en todos los aspectos, hasta el punto de que el equipo ya ha decidido poner fin a su desarrollo para concentrar todos sus recursos en un coche completamente revisado que permita a Fernando Alonso volver a luchar por los puntos de forma regular.
Según recoge el medio japonés ‘F1 Gate.com’, la escudería británica y Adrian Newey han decidido abandonar la estrategia de realizar pequeñas mejoras y centrarse en el desarrollo de un AMR26B, un monoplaza prácticamente nuevo.
La intención es introducir importantes cambios aerodinámicos, una reducción de peso significativa, una nueva suspensión y una evolución del motor Honda que permita ganar alrededor de dos segundos por vuelta respecto al coche actual.
La clave del proyecto estará precisamente en la unidad de potencia. Honda confía en aprovechar el sistema de compensación de rendimiento ADUO para recuperar cerca de 20 CV en el motor de combustión.
Actualmente, la marca japonesa estaría unos 40 CV por detrás de Red Bull Ford en la parte térmica y, debido al reparto de potencia al 50% entre motor de combustión y eléctrico que establece el reglamento de 2026, esa diferencia se traduce en una desventaja total cercana a 90 CV.
Si Honda logra ese avance de 20 CV, la brecha en el motor de combustión se reduciría a unos 20 CV y la diferencia global quedaría en torno a 40-50 CV al sumar también la parte eléctrica. Una mejora que Aston Martin considera fundamental para acercarse a la zona media de la parrilla y sentar las bases de un proyecto más competitivo de cara a 2027.
El debut del nuevo AMR26B podría producirse en los Grandes Premios de Bélgica o Hungría, aunque todo dependerá del calendario de desarrollo de Honda y de cuándo esté lista la evolución definitiva de su unidad de potencia.